Respirar un aire de calidad, ¿dónde y cómo?

Empieza el año y con él dejamos atrás todo lo malo, y nos hacemos la lista de los nuevos propósitos. La mayor parte de estas metas surgen de las necesidades experimentadas: dejar de fumar, hacer más deporte, mantener una dieta más equilibrada, aprender a coser mascarillas… Pero, si reparamos en todas esas cosas que protegen y mejoran nuestra salud, ¿por qué no plantearse aspectos espaciales que influyen en nuestro bienestar? Por ejemplo, en la calidad del aire.

 

Hemos sobrevivido a un boom informativo, y seguimos en ese bucle, en el que se cuestiona el aire que respiramos, cómo y con quien. Por ello, te ofrecemos una clase gratuita sobre el aire y la humedad ambiental, para tu tranquilidad y la de los tuyos.

 

¿Qué es LA CALIDAD DEL AIRE?

Partimos de la base que define EL AIRE como una sustancia gaseosa, transparente, inodora e insípida, cargada de oxígeno, nitrógeno, argón, vapor de agua y anhídrido carbónico. La capa de la troposfera es la más importante, ya que es la que nos permite respirar. Los varemos que debe mantener son aproximadamente 78.08 % de nitrógeno (N2), 20.94 % de oxígeno (O2), 0.93 % de Argón (Ar), 0.035 % de dióxido de carbono (CO2) y 0.003 % de gases inertes, como el neón.

Si seguimos estas indicaciones, es importante que en una estancia no se supere el 0,1% de dióxido de carbono, ya que disminuye el oxígeno, y aumenta la concentración de los compuestos orgánicos volátiles (VOC), es decir, aquellos que residen en lugares como vigas o tapicerías.

La propagación de bacterias y hongos causados por la humedad residual o la condensación, puede verse favorecidos en una situación como la descrita. De hecho, si una estancia tiene pequeñas manchas de moho causadas por la humedad ambiental, en menos de una semana, puede extenderse en un 30% de la superficie inicial, si no se mantiene una ventilación adecuada del habitáculo.

 

¿Cómo CONTROLAR la calidad del aire?

Evidentemente, hay que ser consciente de las sustancias que empeoran el aire, y que no sólo se centran en una falta de ventilación adecuada. Véase como ejemplo el humo del tabaco, el uso de sustancias químicas en la limpieza, la acumulación de microorganismos en tapicerías destinadas a los animales domésticos, entre muchos otros elementos.

En el mercado existen diferentes tipos de medidores de estos componentes que residen en el aire. Sus valores se obtienen a través de infrarrojos o medidores láser que contabilizan la acumulación de CO2, de compuestos orgánicos volátiles (VOC), partículas finas o grados de humedad en muros y paredes.

Evita que las prisas y estrés con el que gestionamos la vida diaria, influya en este pequeño detalle de efectos secundarios tan majestuosos. Mantén una ventilación diaria y continuada, ayuda a la renovación del aire de forma natural abriendo varias ventanas de distintas estancias a la vez.

 

¿Qué SOLUCIONES existen para mejorar la calidad del aire?

En el mercado puedes encontrar muchas opciones, entre ellas los purificadores de aire, pero no te los recomendamos porque no resuelven el problema, lo tapan.

Desde Grupo Humetek llevamos más de 14 años instalando sistemas de ventilación forzada, que sacan el aire del interior e introducen el del exterior, previamente filtrado y calentado a una temperatura media de 18ºC.

Llámanos y solicita una visita gratuita en el 900 22 10 42, te informaremos de cuantas dudas te surjan.

Porque hoy más que nunca, la calidad del aire que respiramos es primordial.

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