La importancia de cuidar tu salud en el espacio de trabajo

Hace un año, habríamos empezado así este post: “Si nos detenemos un momento a pensar cuál es uno de los sitios donde más horas estamos a lo largo de la semana, seguramente tu respuesta sea en el trabajo”, pero en esta nueva sociedad pandémica, es cierto que las cosas han cambiado y el porcentaje de personas que está en la oficina es mucho menor debido al teletrabajo.

No obstante, es importante saber que tu empresa te ha dado una formación acerca de cómo tiene que ser tu lugar de trabajo, dentro y fuera de casa,  las distancias entre la silla, la mesa y el ordenador, cómo debemos colocarnos en una postura correcta para evitar dolencias, etc.

Pero hay aspectos como la temperatura, la climatización y el nivel de humedad en el ambiente, que también son importantes cuando vamos a estar muchas horas en un mismo entorno cerrado. Ya sea tu empresa o tu casa, con o sin paseos continuados al frigorífico, es necesario saber cómo aclimatar tu zona de trabajo.

¿Cuál es el microclima más idóneo?

Este aspecto se tiene en cuenta en la legislación, que apunta que el microclima en el interior de la empresa debe ser lo más agradable posible, y en todo caso, adecuado al organismo humano y al tipo de actividad que se desarrolla. Nos referimos al Real Decreto 486/1997, de 14 de abril , por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los puestos de trabajo. En él se hace mención a las condiciones ambientales que deben reunir, eludiendo temperaturas y humedades extremas, olores desagradables, o cambios bruscos de temperatura. En este caso queremos prestar especial atención a los niveles de humedad relativa. Según este documento, se recomienda que en los espacios cerrados esté entre el 30% y el 70%.

 

En las oficinas o locales cerrados se crean unas condiciones climáticas distintas a las del exterior. Los factores que influyen en el confort ambiental son tres: la temperatura, la humedad y la ventilación. Estos elementos tienen relación entre ellos. Por ejemplo, si en el espacio donde estamos trabajando hay mucha humedad, la sensación térmica es mayor. O si hay movimiento de aire, la temperatura parece menor.

Teniendo presente estos componentes, debemos saber que la renovación de aire es fundamental para que el ambiente sea confortable. En un espacio cerrado como las oficinas, no debemos tener demasiados cambios de temperatura al movernos por ella, sino mantener una temperatura media agradable para todos.

Entonces ¿el clima no es lo único importante?

Efectivamente, las corrientes de aire o cambios de temperatura no son el único problema al que nos podemos enfrentar en nuestro día a día laboral. Si nuestro lugar de trabajo sufre el problema de las humedades, debemos ponerlo cuanto antes en conocimiento del responsable. No estamos ante un problema menor, ya que las humedades en las paredes generan moho y hongos que son perjudiciales para la salud.

El bienestar del trabajador tiene que ser primordial en su puesto de trabajo. Además de poder desarrollar enfermedades respiratorias por el contacto directo con paredes, suelos o techos con humedad, también debemos ser conscientes de su peligro con los materiales de la oficina. En la mayoría de los espacios de trabajo actuales contamos con ordenadores, impresoras y demás aparatos electrónicos, que pueden tener contacto con el agua y provocar cortocicuitos o deteriorarse facilmente.

¿Qué debo hacer si estos valores se alteran?

Mantener unos hábitos de ventilación constante y una revisión de las instalaciones, es una forma de asegurarse de que las cosas marchan bien, pero a la mínima señal de que nuestro puesto de trabajo está en peligro por una acumulación de agua, pongámoslo en conocimiento de la Dirección de Recursos Humanos o la Dirección General para una rápida solución.

Los expertos en erradicar humedades acabarán con el problema de manera definitiva.

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